
Que el tiempo apaga la llama. Que la rutina adormece las palabras. Que así nos conocimos y así nos tenemos que bancar ¡Cuánta justificación absurda!
Cuando el sentimiento es frágil y se quiebra como un débil cristal, no hay manera de que se pueda pegar sin dejar marcas.
Cuando el sentimiento es frágil y se quiebra como un débil cristal, no hay manera de que se pueda pegar sin dejar marcas.
¿Dónde queda la pasión que se ahoga en los silencios y la apatía? ¿Cómo se esconde la mutua indiferencia? ¿Dónde se pierden las caricias nunca recibidas? ¿Cómo se sostiene una convivencia sin vivencias? ¿Dónde quedan los besos negados?
Se pueden inventar mil razones para seguir adelante, pero ninguna puede superar las ganas de disfrutar de la libertad. Y quien diga que la "libertad acompañada" es mejor, seguramente, nunca ha sentido y padecido la "soledad acompañada"...

